Estos días en los que “el evento” más importante para Valencia (America’s Cup) se suponía que tenía que haber empezado (acabo de leer que ha sido cancelado por falta de viento), nosotros hemos aprovechado para conocer un poquito más la piel de Toro, visitando ciudades tan manchegas castellanas como Salamanca y Valladolid.
Valladolid lo teníamos un poco más conocido, es la segunda vez que íbamos, ya que nuestro fiel y cánido compañero Neo es natural de esas tierras. Salamanca nos ha gustado mucho, no tanto sus precios y la “mala leche” (pero buen pan, eh..) que caracteriza a sus gentes, pero al menos nos hemos entretenido bastante buscando a la rana y el astronauta.

Ya de vuelta hemos aprovechado para hacer noche y visitar Madrid. De casualidad hemos ido a parar al Ibis de Mostoles, aunque teníamos la reserva en el de Fuenlabrada. Así que ya podreis imaginar que esta mañana hemos ido directos y sin desayunar al Ikea que teníamos a menos de 5 minutos del hotel. Más tarde almuerzo en el parque del Retiro, y comida en el barrio del Lavapiés, comida Turca en el bar Ruiz y paseo por uno de los lugares con más cacheos y trapicheos por metro cuadrado de la ciudad.
Susto mayúsculo con impacto trasero en cadena en medio de la Gran Via, menos mal que no tenía a nadie delante y el que iba detrás mio no nos ha causado ningún daño. Pero pobre la chica que ha causado el accidente, provocado por unos mareos y vómitos que le pillaron en el peor momento…
Y entre perros, edificios señoriales, castillos, hermitas e ibis han sido estos 4 días que nos han servido para desconectar (nunca mejor dicho) y para recargar baterías (lo de las pilas es demasiado retro ya..)
